“La higuera” poema de Antonio M.Herrera a Miguel Hernández

La higuera

La vida, Miguel, no es una higuera
al amparo del patio familiar
en encalada tapia que hiere a los ojos.

Es una higuera, Miguel,
que crece como puede al desamparo,
cripta que refresca
la tierra cadaverina, piedra hecha polvo.

Mala higuera, Miguel, un pulso al destino,
enraizada en una hosquedad de indiferencia
y sensible a la granizada que descarga
el nubarrón de las legiones.

La vida es esa higuera, Miguel, y tú como ella,
generosa higuera que transforma el secarral
en saliva y leche de sedientos.

Ahí está su tronco angustiado,
robustecido de versos cuya sombra
huele a sudor, a piel requemada, a callo áspero,
a lágrima de cebolla, a sangre ronca,
a reja de arado y reja de presidio,
como un soldado que se queda boquiabierto,
con los ojos robados por el aire,
acusado de traición por un endrino.

(Huerto de la casa natal, Orihuela/Oriola, mayo de 2010)

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